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Homenaje a Francisco Granado, víctima de la dictadura franquista

El pasado 17 de agosto de 2026, coincidiendo con el 63.º aniversario de su ejecución, se celebró en Valencia del Ventoso un acto cívico en memoria de Francisco Granado Gata, organizado por ARMHEX, CNT Extremadura y CGT, con la colaboración del Ayuntamiento.
Francisco Granado, nacido en Valencia del Ventoso en 1935, emigró en busca de trabajo y terminó vinculándose en Francia al movimiento libertario y a la resistencia antifranquista. En 1963 regresó clandestinamente a España como miembro de Defensa Interior (DI). Fue detenido el 31 de julio junto a Joaquín Delgado Martínez.

Ambos fueron acusados de unos atentados que no habían cometido. En apenas 17 días fueron torturados, sometidos a un consejo de guerra sin garantías y condenados a muerte. El 17 de agosto de 1963 fueron ejecutados mediante garrote vil en la cárcel de Carabanchel.

Con posterioridad quedó acreditado que los verdaderos autores de los atentados, Sergio Hernández y Antonio Martín, reconocieron haber colocado los explosivos. Granado y Delgado habían mantenido siempre su inocencia.

La Ley 20/2022 de Memoria Democrática declaró ilegítimos e ilegales los tribunales y condenas políticas de la dictadura y estableció la nulidad de pleno derecho de sus resoluciones. La condena de Granado y Delgado fue, por tanto, parte de la maquinaria represiva de un régimen que persiguió sus ideas y su lucha contra la dictadura.

El homenaje recordó también la larga lucha de familiares, organizaciones memorialistas y organizaciones libertarias por recuperar su dignidad y reivindicar su inocencia. CNT Extremadura ya rindió homenaje a Francisco Granado en 2003, y en 2015 el Ayuntamiento de Valencia del Ventoso aprobó una declaración de reparación y reconocimiento.

Recordar a Francisco Granado y Joaquín Delgado no es mirar al pasado con nostalgia. Es reivindicar la verdad frente al olvido y reconocer a quienes pagaron con su vida su compromiso con la libertad. La memoria de las víctimas del franquismo sigue siendo una deuda democrática que no puede saldarse enterrándola bajo el silencio.