Por segundo año consecutivo, los sindicatos 25 de Marzo y CNT, con el
apoyo expreso de plataformas y colectivos sociales de Extremadura,
impulsamos una manifestación este 1 de mayo en la capital, en Badajoz,
que saldrá de la plaza Santiago Arolo Viñas, en san Roque,
desmarcándonos, una vez más, de la cada vez más manifestación
institucional que realizan los sindicatos de concertación en Mérida y que
ya apenas interesa a trabajadores y trabajadoras.
Este año hemos elegido el lema “Ni guerra entre pueblos, ni paz entre
clases”, en clara referencia a las guerras que los gobiernos
norteamericanos, israelí, ruso, etc. nos imponen, para que pueblos que
no tienen nada contra otros pueblos se maten por intereses ajenos a su
bienestar.
Nos dicen que la guerra es inevitable, que es parte del orden del mundo,
que debemos elegir bando y aceptar sus reglas. Pero la guerra que nos
imponen no es la nuestra. No luchamos por banderas ni por mercados, ni
por los beneficios de élites políticas o económicas que jamás pisan el
frente.
Hablar de paz hoy no es ingenuidad: es una urgencia. Vivimos en un
mundo atravesado por guerras abiertas y conflictos permanentes, donde
millones de personas son desplazadas, explotadas o sacrificadas en
nombre de intereses que nunca son los suyos. Las decisiones que
conducen a la guerra se toman lejos de quienes la sufren, en despachos
donde la vida humana se reduce a cifras, recursos o fronteras.
De la misma manera que pregonamos la paz entre pueblos declaramos
abiertamente nuestra voluntad de no cejar en el empeña de acabar con
un sistema, el Capitalista, que nos explota, nos roba lo que producimos y
nos hace vivir en constante inquietud, imposibilitando una emancipación
imprescindible para tener una vida plena.
No podemos acceder a una vivienda mientras los rentistas y fondos
buitres se enriquecen; nuestra salud mental se deteriora a marchas
forzadas y nos dicen que abusamos de las bajas, que somos unos flojos
y que tenemos mucha cara, pero no dicen nada de las pésimas
condiciones de trabajo que hacen que ir a trabajar sea una suerte de
lotería para que no tengas un accidente; los salarios se estancan mientras
aumentan los beneficios empresariales; España crece, sí, pero no crece
igual para todas y todos.
No, no habrá paz entre los ricos y los pobres; entre los explotadores y los
explotados; entre los que acaparan viviendas y entre quienes tienen que
compartir habitaciones en un piso.
Por eso, este primero de mayo, animamos a la gente a salir a la calle, a
protestar, a gritar que estamos aquí, que tenemos memoria y que
seguimos con la misma lucha que iniciaron en 1886, en Chicago, más de
doscientos mil trabajadores y que dieron lugar a declarar el 1 de mayo
como día de la clase trabajadora.