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PARA NO OLVIDAR, PARA NO REPETIR

Ochenta y cuatro años han pasado ya desde aquel fatìdico 18 de Julio de 1936. Ochenta y cuatro años desde el día en que dio comienzo uno de los episodios más tristes de nuestra historia: la guerra civil española.

Triste porque murieron muchísimas personas. Triste porque el triunfo de los golpistas fascistas supuso el estancamiento, durante muchos años, del avance de ideas más progresistas y liberadoras, más justas e igualitarias, para todos los ciudadanos de este país. Pero aquel día, además de triste, también fue una fecha esperanzadora. Esperanzadora porque demostró que los trabajadores, la clase olvidada y explotada, podían organizarse y plantar cara a todo un ejército sublevado, unos golpistas que pensaron que doblegar el espíritu revolucionario que se respiraba en aquellos días por todas partes iba a ser coser y cantar, y les costó tres años de dura pelea.

En este día tan señalado, no solo recordamos a todos los que lucharon y murieron, o sufrieron, por culpa de quienes creen que la sociedad debe organizarse entorno al palo y tentetieso. En este día no solo tenemos el deber de recordar y homenajear, sino también de reivindicar y defender el que esos días no vuelvan. Que los nuevos fascistas, herederos de los de aquellos tiempos, no piensen que pueden campar a sus anchas con la vana ilusión de volver a crecer e implantar su régimen de terror. Que no piensen que, como ese 18 de julio de 1936, no vamos a plantarles cara.

Porque este día no es una fecha cualquiera. No es un recordatorio más. Es una forma de NO OLVIDAR, para no estar condena