PARA NO OLVIDAR, PARA NO REPETIR
Triste porque murieron muchísimas personas. Triste porque el triunfo de los golpistas fascistas supuso el estancamiento, durante muchos años, del avance de ideas más progresistas y liberadoras, más justas e igualitarias, para todos los ciudadanos de este país. Pero aquel día, además de triste, también fue una fecha esperanzadora. Esperanzadora porque demostró que los trabajadores, la clase olvidada y explotada, podían organizarse y plantar cara a todo un ejército sublevado, unos golpistas que pensaron que doblegar el espíritu revolucionario que se respiraba en aquellos días por todas partes iba a ser coser y cantar, y les costó tres años de dura pelea.
En este día tan señalado, no solo recordamos a todos los que lucharon y murieron, o sufrieron, por culpa de quienes creen que la sociedad debe organizarse entorno al palo y tentetieso. En este día no solo tenemos el deber de recordar y homenajear, sino también de reivindicar y defender el que esos días no vuelvan. Que los nuevos fascistas, herederos de los de aquellos tiempos, no piensen que pueden campar a sus anchas con la vana ilusión de volver a crecer e implantar su régimen de terror. Que no piensen que, como ese 18 de julio de 1936, no vamos a plantarles cara.
Porque este día no es una fecha cualquiera. No es un recordatorio más. Es una forma de NO OLVIDAR, para no estar condena