¿Porqué se mueren los ancianos?
Indudablemente hay una parte de responsabilidad en la propia idiosincrasia del virus y en la vulnerabilidad de este colectivo, -que casi siempre presenta patologías previas y un sistema inmunitario debilitado por la edad-, pero muchas de las muertes podráan haberse evitado.
Si el modelo que hubiéramos elegido para afrontar el final de la vida de nuestros mayores, no fuera el de recluirlos en lugares donde metemos a cientos y cientos de ellos, como si fueran "almacenes para viejos" el número de fallecimientos habría sido menor.
La terminología de "almacenes para viejos" puede sonar insensible, pero así es como nos hemos comportado con los ancianos en nuestra sociedad, como insensibles. En CNT creemos que hay otras fórmulas para afrontar los posibles problemas que se nos presentan cuando nuestros familiares, amigos, vecinos... llegan a una edad en la que pierden autonomía y se hacen más dependientes, necesitando de la ayuda de los demás para su vida diaria.
En vez de ingresarles, a la primera de cambio, en un centro donde se dejan aparcados a cientos de ellos en una misma institución, debería intentarse una verdadera conciliación de la vida laboral y la familiar (también con los hijos). Una verdadera conciliación no trataría, como hace ahora, de abrir más geriátricos y guarderías para que podamos "aparcar" allá a nuestros hijos o padres y abuelos, y así tengamos más tiempo para seguir produciendo.
No. La verdadera conciliación intentaría que tuviéramos, no más sitios para dejarlos (aunque también hagan falta), sino más tiempo para cuidarlos. Reduciría jornadas sin reducción de sueldos. Crearía una verdadera, y mucho más basta, red de "cuidadores-auxiliares a domicilio" para que los ancianos pudieran permanecer el mayor tiempo posible en sus hogares. Abriría más pequeños centros de día, también para los dependientes totales, que así podráan seguir pernoctando en sus casas. Aprobaría una auténtica ley de dependencia y la dotaría de recursos. En definitiva invertiría en su bienestar, y eso pasa por no sacarlos de sus hogares e instalarlos, junto con otros muchos desconocidos, en una fría institución, lejos de su casa, su familia, sus recuerdos y sus rutinas.
Y en el desafortunado caso de que no hubiera más alternativa que ingresarles en algún centro, debido a su estado de salud, los "mega-geriátricos" actuales deberían transformarse en pisos tutelados, con una cabida de entre cuatro o cinco ancianos, y un pequeño grupo de cuidadores al cargo, algo más parecido a un hogar que a un almacén. Un sitio que, no sólo sería más cómodo, digno y humano para nuestros mayores, sino mucho más seguro. Con pisos independientes, si uno se contagiara se aislaría más fácilmente y sólo correrían riesgo los cuatro o cinco ancianos de ese piso. así no ocurriría lo que está ocurriendo, algo que es obvio, que cuando un virus entra en uno de estos "almacenes", donde hay tantas ancianas y ancianos, arrasa con todos.
CNT - BADAJOZ