Necrológica José Trujillo

Pensando en él te puedo decir que no olvido su cara de alegría cuando entro la primera vez en nuestro local de CNT, porque en aquellos momentos yo lo sentía como mio también pues estaba casi a diario allí, al ver que entre tantas personas desconocidas estaba la mía. La alegría fue mutua.
José Trujillo

Y entró en CNT buscando algo nuevo, diferente. Sobretodo verdad, pues estaba hasta los cojones de su gran empresa, explotadora, ¡¡¿como no?!! que le daba cobertura al gran SES, al servicio extremeño de salud. Llevaba años y años trabajando de mantenimiento del hospital materno infantil, en estos últimos años, pero también había pasado por el Infanta Cristina, por el hospital de Mérida, etc... con sus, a veces, grandes ausencias, bajas médicas.

Superó un cáncer y sintió que volvía a vivir por sus hijos, y sin su mujer, que paso a ser su exmujer, y por todas esas y muchas otras circunstancias volvió a vivir por un tiempo a casa de su madre, al barrio donde nos conocimos, donde crecimos y donde la calle y los juegos nos enseñaron mucho. Por un tiempo volvió a ese barrio, de los más humildes de Badajoz. Ahí vivía cuando entro en CNT, buscando algo. Y yo creo que encontró desahogo, compañerismo y la libertad que no tenía en los otros ámbitos de su vida...

Desde el primer día, nos dio todo, creo que hasta sus datos bancarios, por aquello de pagar la cuota mensual. Y desde ese día y hasta el día que se marcho, pues otra mujer acaparó toda su atención y su tiempo libre.

Se prestó a participar en nuestros acontecimientos, desde el 1 de mayo en Merida (la foto que acompaña esta necrológica es de es acto). Y estuvo en manifestaciones; es más, yo me marche por momentos, y el siguió pues lo recuerdo en la caseta de la feria del libro.

José necesitaba que lo quisieran y encontró y junto con su mujer, pues vivió con ella, y dejó de vivir con su madre, se centro en ella y nada más. Dejó el resto de relaciones sociales por estar con ella?.

Y un día, trabajando, se siente mal, va al médico y le diagnostican cáncer, otra vez, y en pocos días se acabo todo. Nos quedamos sin un compañero, sin un amigo.

Recuerdo que el pasado otoño, un amigo en común, me comentó que José volvía a tener cáncer pero que se sentía que lo iba a superar y al poco tiempo, creo que aún sería otoño, otro amigo me aviso de su fallecimiento.

Yo fui al barrio para ver y abrazar a su madre y aquello fue muy doloroso, antinatural, enterrar a un hijo no se puede superar.

Mi madre me contó que el entierro se lleno de gente, pues muchos compañeros, mucha familia y mucha empresa haciendo la actuación conveniente para tan doloroso acontecimiento.

Sit tibi terra levis, José.