A HOSTIAS

  • Una vez más en la represión policial las autoridades políticas encuentran su mejor manera de acallar la discrepancia, sea de la índole que sea.
  • Las terribles imágenes de policías pegando a gente que creía que debía votar y se acercaba a hacerlo, al margen de edades y condiciones físicas de las personas, muestra que el ¡a por ellos, oe, oe! ha funcionado.

Estos restos del tardofranquismo se han dejado ver, y mucho, estos días, camuflándose entre gente que de buena fe tiene una concepción de España quizás anclada en el pasado y no es de recibo que permitan acabar las concentraciones con el "cara al sol". Ya hemos padecido el franquismo/falangismo durante 40 años y sabemos de lo que hablamos y todo el mundo debería mirar un poco a la historia para saber que con esa gentuza solo nos espera dolor y muerte.

Si no fuera por el daño físico causado nos reiríamos con las soflamas de violencia proporcionada por parte de la policía y guardia civil y que desde el poder central nos tratan de endilgar. La violencia policial siempre es desproporcionada, por naturaleza. Frente a personas desarmadas y pacíficas siempre y en toda ocasión lo que hay son palos y más palos.

Palos que, oh casualidad, no hemos visto que se hayan llevado ninguno de los parlamentarios, gente del Gobern y allegados que lejos de encabezar las movilizaciones desde la propia calle han estado bien tranquilos en sus despachos. Aquí también se repite la historia, los que dirigen el cotarro salen vivos y coleando mientras el resto de personas, con golpes.

La represión, repetimos, no conduce a ningún lado, a no ser que queramos ir a una dictadura. Y si con represión y banderas en balcones alguien piensa que se van a solucionar los problemas es que no entienden nada